Encontrarse al interactuar con adultos luego de un desastre
Comportamiento errático: Algunas personas se comportan de manera
riesgos o hasta realizan actividades ilegales para intentar solucionar
problemas económicos u otras cuestiones. Es común sentir enojo.
Cambios de humor: Luego de un desastre, muchas personas se sienten
nerviosas, ansiosas y deprimidas. También pueden experimentar otras
emociones, incluida la irritabilidad y cambios de humor repentinos.
Por lo general, este comportamiento deriva en arranques emocionales
hacia familiares, amigos y compañeros de trabajo. También pueden
experimentarse sentimientos de culpa, especialmente cuando una
persona ha perdido a un ser querido en el desastre. Algunas personas
podrían desear haber estado en el lugar del ser amado o haber estado
con la persona durante la situación de crisis.
Pensamientos recurrentes: Los adultos pueden
pensar constantemente acerca del desastre y
costarles pensar en otra cosa. Es común soñar y
fantasear con el desastre. Es posible que algunas
personas tengan retrospecciones del hecho
o sientan que lo reviven. Los pensamientos
recurrentes o retrospecciones pueden interferir
en la concentración y el rendimiento en el
trabajo.
Evasión: Es posible que los adultos deseen
evitar los lugares o cosas que les recuerden el
hecho. Tales situaciones pueden hacer regresar
las emociones fuertes que experimentaron
durante el desastre. Según la naturaleza del
desastre, por lo general las víctimas evitan los
aviones, masas de agua, autos y edificios altos.
Creencias debilitadas: Luego de un desastre,
es posible que los adultos se cuestionen sus
creencias religiosas o espirituales. También
pueden cuestionarse sus presunciones sobre
la seguridad de su comunidad o país como
resultado de un desastre que involucra
desechos tóxicos, por ejemplo. Otros pueden
cuestionarse su confianza en los funcionarios
gubernamentales, especialmente si existe algún
tipo de preocupación de que se ha ocultado
intencionalmente información al público.
Estos cuestionamientos y búsquedas interiores
son comunes luego de un desastre ya que las
personas quieren encontrar un sentido y una
resolución.
Relaciones tensas: Los adultos pueden alejarse
de sus familiares y amigos cuando se sienten
angustiados. Muchas víctimas describen su
autoaislamiento como el resultado de sentirse
desamparados y sin energía. Otros indican
que simplemente quieren evitar perturbar a
otros con la carga de su estado de angustia.
Algunas víctimas evitan salir del hogar por
miedo a que algo terrible suceda nuevamente
o pueden sentir vergüenza de sus reacciones
emocionales. También están aquellos que no
quieren abandonar a los miembros de su familia
para poder protegerlos de otro posible desastre.
El estrés derivado de un matrimonio es otra
señal de advertencia y puede aumentar debido a
factores estresantes relacionados con el desastre.
Problemas cognitivos: Las personas pueden
tener dificultades para concentrarse, prestar
atención y recordar cosas. La concentración
y el enfoque pueden verse disminuidos por
fatiga, pensamientos recurrentes del desastre y
preocupación acerca del futuro.
Rendimiento laboral disminuido: Es común
que el rendimiento laboral y la productividad
disminuyan luego de un desastre. Los logros
ocupacionales pueden parecer menos
importantes luego de una tragedia. Las
relaciones y el rendimiento laboral pueden
verse afectados debido a la disminución en la
concentración, memoria y atención, junto con el
aumento de la irritabilidad y cambios de humor.
Cambios en las rutinas diarias, sueño y
alimentación: Por lo general, las personas
tienen dificultades para dormir y los adultos
podrían sufrir pesadillas acerca del desastre.
También podrían experimentar fantasías que los
hacen revivir el hecho. Los cambios drásticos de
apetito, especialmente la reducción de apetito,
son comunes.
http://texashelp.tamu.edu/008-spanish/pdf/ER018S.pdf
No hay comentarios:
Publicar un comentario